miércoles 07 de enero de 2026 - Edición Nº2590

Necochea | 6 ene 2026

Del recinto al ring: cuando la política se pone peligrosa

Un momento tan insólito como preocupante sacudió al Concejo Deliberante de Necochea y dejó a más de uno preguntándose si estaba en una sesión legislativa… o en la previa de una pelea. El concejal Juan Cerezuela, referente de La Libertad Avanza, cruzó todos los límites cuando lanzó la frase “te voy a arrancar la cabeza” en plena discusión dentro del recinto.


No fue ironía, no fue una metáfora picante ni un exceso retórico. Fue una amenaza directa, dicha en un ámbito institucional, frente a otros concejales y testigos que quedaron entre el asombro y la incomodidad. La escena, según quienes estaban allí, tuvo más clima de ring que de debate democrático.

Todo se desató tras una interrupción mientras Cerezuela hablaba. La reacción fue inmediata y desmedida: tono elevado, gestos agresivos y una frase que encendió todas las alarmas. La tensión escaló tan rápido que incluso se mencionó la posibilidad de “seguirla” afuera, en el estacionamiento del HCD. Sí, en serio.

La intervención de concejalas y dirigentes fue clave para frenar una situación que, de no mediar calma ajena, podría haber terminado muy mal. “En años de democracia nunca vi algo así”, confesó una dirigente con larga trayectoria, todavía sorprendida por lo ocurrido.

Lo más inquietante es que no se trata de un hecho aislado. Durante la campaña electoral ya se habían señalado comportamientos agresivos de Cerezuela, especialmente contra trabajadores de prensa y voces críticas. Aquellas actitudes, que algunos minimizaron en su momento, hoy reaparecen con más fuerza y dentro de una institución central de la democracia local.

La política puede ser intensa, pasional y dura. Pero cuando el debate se transforma en amenaza, deja de ser política y pasa a ser un problema. No es solo una cuestión de formas: la violencia verbal reiterada habla de una manera de entender el poder que resulta peligrosa para la convivencia democrática.

Un concejal no está para intimidar, gritar ni “bancarse” quién es más fuerte. Está para representar, debatir y construir. Cuando eso se pierde, no solo queda en evidencia una persona: queda en riesgo la institución.

El episodio de Cerezuela no es gracioso ni anecdótico, por más que algunos intenten tomárselo con liviandad. Es una señal de alerta. Porque cuando la política juega a la pelea, la democracia siempre termina perdiendo.

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