En la tarde de este lunes, un meteotsunami sorprendió a gran parte de la Costa Atlántica, dejando a cientos de heridos, un fallecido y un hombre en grave estado al sufrir un infarto, además del desastre provocado. La víctima fue un marplatense de 29 años que vivía en Francia y se encontraba en Mar Chiquita porque había vuelto para vacacionar junto a su familia.
Con un termómetro que superó los 38 grados, lamentablemente la asistencia a la playa fue perfecta y el día en que Mar del Plata se volvió la ciudad más calurosa de Argentina, casi de película, una inesperada crecida alrededor de las 16 desparramó a bañistas y todo tipo de elementos, desde sombrillas y reposeras hasta celulares y billeteras.
Aunque en un principio se creía que el fenómeno únicamente había ocurrido en el sur de la ciudad, rápidamente reportaron la misma situación en balnearios del norte, al igual que en la albufera de Mar Chiquita, Mar de Cobo y Santa Clara del Mar. Por el momento, desde Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires confirmaron la muerte de un hombre, provocada al impactar su cabeza con la escollera.
A pesar de que parecía ser la primera vez que ocurría un evento de estas características, en realidad es un viejo -y no tan viejo- conocido. Es que, en tan solo nueve días, se cumplen 72 años del tsunami que arrastró tiburones hasta la costa marplatense.
A 72 años del histórico tsunami en Mar del Plata
De mayores características, el hecho ocurrió en la mañana del jueves 21 de enero de 1954. El día comenzó como cualquier otro, con el cielo despejado como este lunes, a pesar de que el pronóstico anunciaba cierta amenaza de lluvia.
Exactamente a las 11:05, Punta Iglesia y Playa Chica estaban repletas de familias y de pronto, el cielo se oscureció. En el horizonte se comenzó a apreciar una ondulación inusual y lo que en un inicio parecía una cresta más oscura que el mar, se convirtió en algo mayor. Una ola robusta y temible se levantó ante los ojos de los turistas, nutrida por otras dos que la seguían de cerca, y en segundos, el apacible mar estalló en un espectáculo aterrador.

Las playas locales con una gran presencia de turistas en la década del 50.
Tres olas gigantes, separadas por solo cinco segundos una de otra, invadieron la playa con una furia desconocida. En apenas seis minutos, el nivel del agua subió un metro, sumergiendo los espigones y el legendario Muelle de los Pescadores. Toldos, sombrillas y gritos llenaron el aire mientras el oleaje arrastraba todo a su paso: sillas, sombrillas y bañistas.
Los veraneantes fueron empujados y revueltos, incapaces de hacer pie. La playa Bristol, normalmente abarrotada, se convirtió en una escena de caos. Cuando la calma regresó, la magnitud del desastre quedó al descubierto. Once personas fueron auxiliadas por principios de asfixia por inmersión y más de cien sufrieron golpes y crisis nerviosas. A pesar del horror, no hubo muertes.
Décadas después, en 2018, un artículo publicado en la revista Ciencia Hoy aportó una hipótesis científica más precisa. Según sus conclusiones, el evento fue clasificado como un tsunami de origen meteorológico o meteotsunami, de categoría 2 en una escala de 1 a 6. Este tipo de tsunami, generado por fluctuaciones atmosféricas, es menos destructivo que los causados por terremotos, pero aún puede ocasionar daños significativos.
Un antecedente más cercano

Además, más cerca en el tiempo, en diciembre de 2022, también se registró un meteotsunami en las costas de Mar del Plata, aunque la mayor diferencia es que ocurrió durante la madrugada, por lo que quienes notaron lo sucedido tan solo fueron los dueños de los balnearios de la zona del Alfar y Punta Mogotes, frente a los destrozos provocados.