Por: ROCÍO MAGALÍ SÁNCHEZ Para Ecos Diarios
Mientras los grandes centros turísticos de la Costa Atlántica atraviesan el verano con fiestas multitudinarias, bullicio y playas repletas, Quequén reafirma, una vez más, su identidad. La temporada de verano avanza con un perfil de visitantes bien definido: familias, parejas, deportistas y viajeros que priorizan la calma, el contacto con la naturaleza y una experiencia más auténtica frente al mar.
Según relatan quienes trabajan a diario con el turismo, la temporada tuvo un inicio condicionado por el clima, aunque en las últimas semanas se percibe una mejora. Bautista Trench, trabajador de la oficina del Balneario Monte Pasubio, explicó que “la segunda quincena arrancó un poquito mejor. Los primeros 15 días el clima no ayudó demasiado, pero para empezar la temporada estuvimos bastante bien”.
Más allá de los números, lo que se mantiene constante es el tipo de público que elige el destino. “Es una gente más familiar, más tranquila. No es el perfil de jóvenes que uno ve en otros lugares como Mar del Plata o Villa Gesell. Acá se vive un clima familiar y hermoso”, señaló Trench, remarcando uno de los principales diferenciales de Quequén.
Una invitación a desenchufarse
El mar y la playa aparecen como protagonistas indiscutidos, pero también lo hace la cultura surf. Con spots reconocidos y buenas olas, la localidad se ha convertido en un punto de referencia para quienes practican este deporte. “Hay mucha gente que viene exclusivamente a surfear o a hacer surf trips. Quequén tiene mucho de los surfistas”, agregó Bautista, quien también practica la disciplina.
Desde el sector comercial, la percepción es similar. Luciana Arrizubieta, emprendedora de bikinis, comentó que si bien nota “un poco menos de gente que otros años”, el movimiento se mantiene, aunque con estadías más cortas. “El turista viene menos días, tal vez viernes, sábado y domingo”, explicó, y agregó que el consumo es más medido: “Está más justo que otros años, buscan ofertas, promociones o llevan piezas sueltas antes que el conjunto”.
Aun así, Luciana destacó que el encanto del lugar sigue siendo el principal imán. “La playa es muy linda y es más tranquila. Todo queda más cerca, hay un paseo de compras cerquita del mar y eso gusta mucho. Es un lugar más familiar”, sostuvo, reconociendo también la presencia de escuelitas de surf y un público identificado con el mar.
Por su parte, Nadia Ortiz, que vende objetos para la playa como bolsos, sombreros y artículos decorativos con estética playera, coincidió con Arrizubieta en que los turistas este año están llegando en menor cantidad y pasando estadías más breves con “un recambio mayor cada 3 días. Lo que antes hacían en una semana o quince días hoy lo hacen en un fin de semana o mini vacaciones”
Con respecto a las ventas, la vendedora explicó que, si bien los viajeros miran las cosas varias veces, el último día de sus vacaciones concretan la compra y se llevan lo que les gustó porque quieren llevarse algo que les recuerde el lugar. Por ejemplo, los mates pintados que dicen “Quequén” es algo que sale mucho”.
Para ella, Quequén es un lugar al que se visita porque invita a relajarse plenamente, con estilo relajado, en un ambiente familiar donde la calma abunda y la naturaleza se disfruta en cada atardecer o jornada de playa sin reloj.
Naturaleza que abraza
La tranquilidad y lo pintoresco de Quequén también se reflejan en sus ferias y emprendimientos locales. Elizabeth Arizmendi, docente y creadora del proyecto artístico “Viento en Popa”, que reutiliza materiales reciclados devueltos por el mar, aseguró que “la temporada está tranqui pero se vende” y que esta quincena “viene un poco mejor que la anterior”, aunque se nota que la gente cuida los gastos.
“A los turistas les encanta lo lindo que es Quequén, se quedan admirados. Valoran mucho los emprendimientos, la feria y llevarse un recuerdo del lugar”, expresó.
Sobre el perfil que tienen los visitantes, la emprendedora expresó que” son personas que eligen la tranquilidad y también ven el desarrollo del lugar que en este último tiempo viene creciendo más que Necochea”
En el rubro gastronómico, el balance es positivo. Gino Elmirón, de Océano, un parador frente al mar, señaló que la temporada viene “muy bien”, con mesas completas y reservas constantes a pesar de que el clima viene muy variable.
Con respecto al público “La gente busca buena energía, que la traten bien, estar tranquilos, que en la playa no haya disturbios. Eso es lo que vienen a buscar y es lo que encuentran acá”, afirmó. También destacó la presencia de deportistas y surfistas: “Hay muy buenas olas, es un lugar ideal para venir”.
Así, Quequén transita una temporada que, más allá de las cifras, reafirma su esencia. Un destino elegido por quienes buscan descanso, mar abierto, naturaleza, deportes y una experiencia lejos del ruido. Quequén sigue siendo ese refugio costero donde el verano se vive de otra manera: más simple, más cercano y descontracturado.