El brutal asesinato de Fiorito, marcado por múltiples disparos y el hallazgo de envoltorios de cocaína junto al cuerpo, se vincula con la comercialización de estupefacientes. Investigadores policiales de aquel entonces calificaron el hecho como un “mensaje mafioso”, dada la crueldad del ataque y el contexto en que se produjo. La víctima fue encontrada sin vida en su vehículo Volkswagen Suran, estacionado en avenida 58 entre 87 y 89. Horas después, en su domicilio de calle 24 casi 57, la policía encontró drogas, una balanza de precisión y otros elementos relacionados con la venta ilícita de sustancias.
Tras su negativa a declarar, el Juzgado de Garantías, a cargo de Aída Lhez, confirmó la detención de Astesano, quien fue trasladada ese mismo día a la Unidad N° 50 de Batán. Allí permanece alojada en un pabellón destinado a mujeres con conflictos con la ley, a disposición de la Fiscalía y del Juzgado de Garantías, y asistida legalmente por la Defensoría Oficial de Necochea.
La investigación, que llevaba cinco años y medio y parecía estancada, experimentó un giro decisivo con las pericias balísticas realizadas a un revólver calibre 38. Esta arma, secuestrada en septiembre pasado en una finca de calle 521 al 3300, fue identificada por peritos de la Policía Científica de Necochea y Mar del Plata como la utilizada en el crimen de Fiorito. Esta evidencia ha reactivado la pesquisa, abriendo la posibilidad de nuevos elementos probatorios y la participación de cómplices, sin descartar ninguna hipótesis por el momento.
Inicialmente, la policía barajó la hipótesis de un crimen pasional, pero con el avance de la investigación y la recopilación de testimonios y pruebas, se afianzó la teoría de un “ajuste de cuentas” relacionado con el narcotráfico. A pesar de que Fiorito mantenía una imagen pública de vendedora de ropa y perfumes, las pruebas en su vivienda, como el hallazgo de sustancias prohibidas, balanzas de precisión y anotaciones, sugirieron una vinculación con la comercialización de estupefacientes. La falta de colaboración significativa por parte de los testimonios obtenidos ha sido un desafío constante para los investigadores, quienes ahora esperan que la nueva evidencia logre romper el “pacto de silencio” que rodea el caso.