El fútbol femenino de Necochea vuelve a ser noticia por la proyección de sus figuras. Esta vez, los focos apuntan a Micaela Espinoza, quien a sus 20 años armó las valijas para iniciar su primera experiencia profesional fuera del país. Su destino es el Unión La Calera, club que milita en el ascenso de Chile y que ha apostado fuerte por la polifuncionalidad de la jugadora surgida de nuestra ciudad.
Espinoza, que puede desempeñarse tanto en la zona de gestación del mediocampo como en posiciones de ataque, ya se encuentra bajo las órdenes del cuerpo técnico encabezado por Luciano Poggi. Según pudo saberse, su llegada al club "Cementero" se gestó a través de un exhaustivo seguimiento de videoanálisis que convenció a la coordinación deportiva, liderada por Daniela Salah, de que la necochense era la pieza que faltaba para el esquema 2026.
La historia de Micaela es la de la superación constante. Sus primeros roces con la pelota fueron en el Barrio Fonavi, defendiendo la camiseta de Racing Amateur, donde su técnica individual empezó a llamar la atención de los reclutadores regionales.
A pesar de su corta edad, su currículum en el fútbol argentino es envidiable. Antes de dar el salto al exterior, Espinoza acumuló minutos de calidad y formación en instituciones de peso:
Aldosivi de Mar del Plata
Sarmiento de Junín
UAI Urquiza (referente de la disciplina a nivel nacional)
Estrella del Sur
"Calera me recibió y confió en mí desde el primer día", reconoció la futbolista en declaraciones a medios locales, destacando la calidez del recibimiento en un fútbol que, aunque cercano geográficamente, propone una dinámica distinta a la argentina.
El objetivo de la institución chilena es claro: lograr el ascenso a la máxima categoría. Para ello, confían en la versatilidadde Espinoza, una jugadora que no solo aporta marca y distribución, sino que tiene llegada al gol, una característica que la hizo destacar en su paso por el ascenso argentino.
Con el torneo 2026 en el horizonte cercano, Necochea suma una nueva embajadora en el fútbol internacional, demostrando que el semillero local sigue vigente y con las fronteras cada vez más abiertas.