Por: Ecos Diarios
Emoción, congoja y lágrimas, fue el principal contexto de situación de lo vivido ayer en la sala del Tribunal Oral en lo Criminal de Necochea, en el comienzo del debate por el resonante “femicidio” del que resultó víctima Magalí Vera (34).
Uno de los testimonios más salientes en la audiencia fue el de la sargento Natalí Piz Arismendi, quien trabajaba esa madrugada del 1º de diciembre de 2024 en el Comando de Patrullas y acudió al sector lindante al complejo Necopesca, frente a la Terminal de Omnibus.
“Él lo único que quería era la llave de su casa, nunca lo vi llorar", dijo la uniformada, respecto al comportamiento de Javier Cerfoglio en ese momento, en que todo era desesperación para encontrar a Magalí Vera.
La oficial aseguró que “con los demás policías, decidimos esposar a Cerfoglio y lo subimos al patrullero porque se lo notaba alterado y con olor etílico. La intención era llevarlo al Hospital para desintoxicarlo y luego se estaba golpeando la cabeza contra la reja del móvil”.
La policía rescató el cuerpo de Magalí que flotaba en cercanías al muelle del Necopesca en el Río Quequén y cuando le corrió el pelo de la cara, notó golpes del lado derecho del rostro.
Piz Arismendi, con sus ojos llorosos y muy emocionada, reconoció que “junto con el caso de nuestra compañera, Belén Corvalán, fue el operativo que más me afectó en 11 años de carrera como policía”.
Al final de su declaración frente a los jueces del Tribunal Criminal de Necochea, la agente que ahora cumple servicios en la Comisaría de la Mujer y la Familia, aseguró que “observar el video me dio mucha impotencia”, en referencia a los golpes que el hombre le propinó en la zona de calles 50 y 53, durante la fatídica madrugada.
La oficial respondió a todas las preguntas del fiscal Marcos Bendersky y al salir del recinto, saludó a una de las familiares directas de Magalí.
El círculo intimo
La primera audiencia de ayer estuvo marcada por testimonios clave de familiares y momentos de tensión, como la interrupción del imputado desde la cárcel de Batán, quien pidió retirarse del proceso.
En primer término, respondieron las preguntas de los abogados, Felipe Vera y Stella Maris Castro, los padres de Magalí. Luego, fue el turno de la hermana Melina Vera, y en ese tramo de declaración, fue donde se produjo uno de los momentos más tensos de la jornada.
Mientras la mujer hablaba, Javier Cerfoglio, quien seguía la audiencia de manera remota desde la Alcaidía de la Unidad Penitenciaria de Batán a través de Microsoft Teams, interrumpió señalando que se estaban diciendo “muchas mentiras”.
En ese instante, el imputado solicitó retirarse del juicio y los integrantes del tribunal se lo concedieron, por lo que se desconectó ante la sorpresa de todos los asistentes en la sala y del propio abogado defensor, Javier Mengochea.
Posteriormente, otro de los hermanos de la víctima, Fernando Vera, aseguró que “no fue un accidente” y describió actitudes violentas previas al desenlace fatal en las aguas del Río Quequén.
Esas acciones se observaron en el desarrollo de la fiesta de casamiento de un pariente, en un local contratado en el área rural de Necochea.
Muy exaltado
El hermano mayor de Magalí, marino mercante y ex compañero de trabajo del acusado no se había manifestado en todo el proceso en forma pública.
En su exposición, describió a Cerfoglio como una persona que en un principio le resultaba “agradable y dispuesta a ayudar”, con quien compartía intereses y mantenía una buena relación. Sin embargo, sostuvo que con el tiempo advirtió cambios en su hermana.
Sobre Magalí, aseguró que “ella no quería depender de nadie, porque él determinaba todo lo que se hacía y lo que se compraba”, expresó, al tiempo que recordó una frase de Magalí: “El Javier que vos conocés no es lo que se cree”.
Fernando Vera también aportó detalles puntuales sobre lo ocurrido durante esa madrugada. “Esa noche estaba muy exaltado, nunca lo había visto de esa forma, estaba enardecido, fumaba”, declaró, y contrastó esa actitud con la imagen habitual del acusado.
“El Cerfoglio que yo conocí cuidaba su figura, lo que pensaban de él”. En ese contexto, recordó un episodio que generó tensión en el casamiento: “Le quiso poner una corbata a una chica y a mi hermana le cambió la cara. Se sentaron. A él lo veía muy verborrágico, tratando de explicar”.
Según relató, la fiesta continuó con normalidad, pero ellos siguieron discutiendo hasta que cerca de las cuatro de la madrugada, Fernando advirtió la ausencia de ambos: “Voy al baño y cuando salgo ya no estaban”.
Más tarde, ya en la zona del río, Fernando afirmó haber escuchado al acusado decir: “Todo por una corbata, mira lo que me hizo hacer tu hermana, me trabó el volante”.
Fernando Vera, uno de los que más información aportó sobre la personalidad de Javier Cerfoglio, ya que ambos habían compartido trabajo en la marina mercante. En ese marco, relató un episodio ocurrido a bordo de un buque, donde el acusado habría protagonizado un altercado con el capitán, situación que incluso puso en riesgo su continuidad laboral.
“No fue un accidente”
El hecho fue mencionado como un antecedente de su dificultad para aceptar estructuras de autoridad, una característica que, según el testimonio, se reiteraba en distintos ámbitos de su conducta.
"Javier se caracterizaba por no aceptar autoridad. El barco es una pirámide donde uno manda y los demás ejecutan, pero a él lo ofuscaba eso". Cualquier cosa que se decía y él no estaba de acuerdo, se ponía nervioso".
En relación al hecho investigado, el testigo fue contundente: “No hay que ser perito para darse cuenta que eso no había sido un accidente. Las huellas estaban en línea recta”, afirmó, al tiempo que recordó expresiones que el acusado habría pronunciado en el lugar.
También negó haber amenazado a Cerfoglio, en referencia a una denuncia previa del imputado: “El que me conoce sabe que yo no soy así”, sostuvo.
Durante el mediodía de ayer, se desarrolló la declaración a cargo de Dulce Rocío Leguizamón, cuñada de la víctima y pareja de Fernando.
La testigo hizo referencia a mensajes de Magalí que, según indicó, evidenciaban el deterioro de la relación sentimental entre ambos y en el medio de ello, estaba la situación del pequeño hijo.