El nivel real de pobreza en la Argentina podría ser sensiblemente mayor al que reflejan los números del Indec. Según un trabajo de la consultora Equilibra, la tasa alcanzaría el 43,3% de la población urbana en el semestre octubre 2024-marzo 2025, lo que implica una diferencia de hasta 8,6 puntos porcentuales respecto del indicador oficial.
El estudio fue elaborado por Lorenzo Sigaut Gravina, Sebastián Lastiri, Gonzalo Carrera y Micaela Bassi, y pone el foco en dos aspectos metodológicos clave: la actualización de la Canasta Básica Total (CBT) y la corrección de la subdeclaración de ingresos en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
Al calcular la CBT con los datos de la ENGHo 2017/18 —en lugar de los de 2004/05, que aún usa el Indec—, se observa una fuerte variación en los patrones de consumo. Por ejemplo, la proporción de gasto en alimentos y bebidas bajó de 38,4% a 27,7%, lo que modifica el coeficiente de Engel y eleva en promedio un 49,9% el valor de la canasta en 2024para el Gran Buenos Aires.
Así, el costo de la CBT para un hogar tipo de cuatro personas en marzo de 2025 asciende a $1.705.068,18, muy por encima de los $1.100.265,57 calculados bajo la metodología oficial.
El otro ajuste provino de los ingresos. La consultora aplicó dos métodos de corrección: uno fijo, basado en coeficientes del CEDLAS, y otro dinámico, que ajusta los salarios declarados en la EPH en relación con los registrados en el SIPA. Según los autores, la subdeclaración es más pronunciada en los extremos de la distribución del ingreso y se intensifica en contextos de alta inflación.
Con ambos ajustes combinados, la conclusión es contundente: no sólo la pobreza es mayor, sino que la reducción de los últimos meses es menos significativa de lo que muestra el Indec. De hecho, el informe asegura que los niveles actuales están en línea con los últimos meses del gobierno de Alberto Fernández, cuando la tasa alcanzaba el 43,5%.
Más allá de las diferencias en la magnitud, la consultora aclara que la tendencia de la pobreza se mantiene similar, aunque con curvas menos pronunciadas. Lo que cambia, según Equilibra, es la “foto real” de la situación social: con salarios deprimidos, cambios en los hábitos de consumo y un atraso en la actualización de los ponderadores oficiales, la pobreza estaría siendo subestimada.
Los especialistas advierten que la falta de estadísticas actualizadas compromete el diseño de políticas públicas. “Medir con mayor precisión la pobreza es clave para evaluar el impacto de las medidas económicas y sociales”, señalaron en el informe.