Los trabajos están a cargo de un equipo de artistas locales encabezado por Hernán Ricaldoni y responden a la necesidad de preservar una intervención artística única por su escala, su ubicación y su vínculo con la identidad marítima de la ciudad. El mural fue realizado en 2008, tuvo su primera restauración en 2012 y fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, reconocimiento que destacó su dimensión y relevancia a nivel país.
“Reflejos” se desarrolla sobre una superficie de más de mil metros cuadrados, con casi 200 metros de largo y 5,5 metros de alto. Su emplazamiento en un entorno extremo, expuesto permanentemente al viento, la salinidad y el oleaje, provoca un desgaste constante de los materiales, lo que hace necesaria su restauración periódica. En esta oportunidad, el deterioro acumulado obligó a encarar una intervención integral para evitar la pérdida de sectores completos de la obra.
Actualmente, las tareas avanzan por etapas. En primer lugar, se realizan trabajos de albañilería para tratar fisuras, óxidos y hierros expuestos, con el objetivo de frenar el avance del desgaste. Luego se aplica una base blanca sobre los planos originales para reforzar la intensidad de los colores que se incorporarán en la fase final. En los próximos días comenzarán a percibirse los tonos definitivos del mural.
La restauración fue impulsada por el Consorcio de Gestión del Puerto Quequén, que decidió avanzar de manera inmediata ante el estado de la obra, entendiendo su valor cultural, turístico y patrimonial. El proceso completo demandará alrededor de 35 días y está sujeto a las condiciones climáticas, con la expectativa de que el mural quede finalizado en las primeras semanas de febrero.
La obra representa escenas vinculadas al puerto, el mar, la pesca, los barcos, los contenedores y, especialmente, a las personas trabajadoras que dan vida a la actividad portuaria. Con el paso del tiempo, “Reflejos” se consolidó como un punto de referencia para vecinos y turistas que recorren la escollera, además de ser un símbolo de pertenencia para Necochea y Quequén.
En esta etapa participan, junto a Ricaldoni, las y los artistas Avril Saben, Agus Piperata, Lisandro Alvaer, Tiara Laluk, Karen Álvarez y Lucía Rossi. Desde el equipo destacan el valor del trabajo colectivo y el impacto positivo de estos proyectos en la profesionalización del arte local, promoviendo la apropiación cultural de una imagen que ya forma parte del paisaje cotidiano y la memoria colectiva de la ciudad.