Una temporada con buenas condiciones Falcón destacó que, en líneas generales, el verano fue muy bueno, especialmente diciembre, algo poco habitual. “La temporada fue muy buena. Diciembre fue muy lindo y el agua ya estaba templada, algo raro para esa época. Eso para nosotros está buenísimo”, señaló.
El clima acompañó y la temperatura del agua permitió una mayor permanencia de bañistas desde el inicio del verano.
Uno de los puntos centrales fue la explicación sobre las canaletas, esas corrientes de retorno que pueden arrastrar a los bañistas mar adentro o hacia los costados.
En la zona donde presta servicio, explicó que las canaletas suelen ser menos intensas que en otros sectores más al sur, aunque siempre están presentes.
“Cuando una persona siente que la arrastra el agua, lo primero que hace es desesperarse y querer ir en contra. Eso es lo peor. Hay que mirar a la costa, levantar las manos y dejar que el guardavidas actúe”, explicó.
La recomendación es no gastar energía intentando nadar contra la corriente y confiar en el equipo de rescate.
Cada puesto cuenta con dos guardavidas y mantiene contacto visual permanente con los puestos contiguos, ubicados a unos 60 metros de distancia.
Ante una emergencia, uno de los guardavidas llega primero a la víctima, la tranquiliza y le entrega el elemento de flotación —torpedo o suncho— manteniendo distancia para evitar que, en la desesperación, lo hundan también.
Si la situación lo requiere, se activa el sistema de apoyo con moto de agua, camioneta o el tradicional carretel con soga.
“Siempre se trabaja en equipo. Dependiendo de la gravedad, ya se sabe cómo va a llegar la víctima a la orilla”, explicó.
Tras sudestadas o cambios de marea, el fondo se modifica y las condiciones varían. Lo que a la mañana puede estar a la rodilla, por la tarde puede estar al cuello.
“Hay que respetar al mar. No es traicionero. La diferencia es que no es una pileta. El que no sabe nadar o no se siente seguro tiene que bañarse en un lugar protegido”, remarcó.
En general, el balance fue positivo. Muchos chicos consultaron por las banderas y las zonas habilitadas, algo que los guardavidas valoran como señal de educación y prevención.
La temporada cierra sin situaciones límite graves, aunque sí con rescates que pudieron resolverse rápidamente gracias a la cercanía entre puestos y la coordinación del equipo.
Con cinco temporadas en el servicio, Falcón resume la tarea con una idea simple pero contundente: la seguridad en el mar es una construcción compartida entre guardavidas y bañistas.