“Me dirijo a este medio para pedir justicia, ya que estoy detenida y procesada injustamente, me acusan de haber matado a Alejandra Fiorito y es totalmente mentira porque ni siquiera la conocí a esta mujer”, aseguró Patricia Astesano.
Desde la cárcel de Batán, Astesano hizo llegar un escrito a la redacción de Ecos Darios para expresar su versión y desligarse del brutal crimen cometido contra Alejandra Fiorito, a fines de julio de 2020, en plena pandemia de Covid 19 y cuando existían marcadas restricciones para circular en la vía pública.
“Lo único que pido mediante este escrito es que se haga justicia verdadera, el único delito que cometí es portar un arma (un revólver calibre 38) que no es la que causó la muerte de Fiorito y ante todo pido, justicia por ella porque es una atrocidad espantosa lo que han hecho con esa mujer, por eso dio, más que nadie reclamo justicia por ella”, afirmó en otro tramo de la misiva.
Nueva pericia
Patricia Astesano solicitó al “Juzgado de Garantías que ordene realizar una nueva pericia del arma de fuego en otro organismo que no sea la Policía de Necochea”.
La detenida en el pabellón Nº 50 de mujeres de la Unidad Penitenciaria de Batán, aseguró que “jamás en mi vida, tuve trato con Fiorito y esto se va a demostrar cuando la pericia del pelo que se encontró en el auto de la víctima dé como resultado, negativo”.
Añadió que a través de su abogada Julieta Teruggi “pedí que autoricen a hacer una pericia con un perito balístico particular, ya se nota a simple vista que los plomos no son iguales”, en relación a uno de los proyectiles que extrajeron del cuerpo de la mujer acribillada a balazos en julio de 2020.
Astesano solicitó “al fiscal (Carlos Larrarte) y a la jueza de Garantías (Aída Lhez) que observen bien la causa y realicen una pericia justa, vuelvo a repetir, el arma no es y esto se puede comprobar con una pericia legitima”.
Sobre el particular, puntualizó que “con esa pericia, estamos confiados con mi abogada que se puede presentar la nulidad de lo actuado hasta el momento y la jueza de Garantías, debería determinar la realización de una audiencia y otorgar mi libertad”.
“Soy inocente”
En el escrito acercado a Ecos Diarios por la pareja de Patricia Astesano, la imputada por el crimen afirmó que “tengo para decir que se rompió la cadena de custodia, ya que desaparecieron cuatro proyectiles extraídos del cuerpo de la víctima y solo peritaron uno”.
Al respecto, agregó que “no tiene nada que ver con mi arma, me dieron la prisión preventiva por el revólver que encontraron de casualidad en mi casa”.
Al producir su derecho a defensa en el feroz asesinato de Fiorito, la mujer dijo que “una testigo que en 2020 declaró, sostuvo que vio a una mujer petisa y rubia en el lugar del hecho, mientras que yo mido 1,70 m. y soy grandota, en esa época (fines de julio de 2020), estaba muy gorda y el acompañante, según ella, era un hombre gordo y con barbijo”.
Y luego resaltó que “en su oportunidad, declararon 38 personas por este caso y ninguna me nombró”.
Rastro en el auto
En referencia a un rastro hallado en el interior del vehículo Volkswagen Suran de Fiorito, Astesano aseguró que “el pelo no corresponde a mi ADN. Nada me vincula ni antes del crimen ni después y menos en la escena del mismo. La verdad, como siempre, va a salir a la luz y me declaro inocente, soy un perejil y me tienen secuestrada en la cárcel”.
Cuando parecía que el asesinato de Alejandra Fiorito se encaminaba a quedar impune, ya que no se producían avances en las investigaciones, a fines de enero pasado, generó sorpresa el impresionante operativo desplegado por integrantes de diversas reparticiones policiales.
Es que más de 20 policías, concretaron la orden de allanamiento dispuesta por la Justicia de Garantías en una vivienda de calle 521 al 3300, de Quequén, domicilio de Patricia Astesano, quien fue arrestada en ese momento y después derivada al penal de Batán.
La imputación
Los investigadores contarían con elementos de prueba para imputar a esta mujer por el delito de “homicidio agravado por ensañamiento, alevosía o insidia” y luego se dictó la prisión preventiva y permanece detenida a disposición de la Justicia de Necochea.
Las pericias del arma secuestrada serían parte de esas pruebas y el fiscal Carlos Larrarte nunca dejó de confiar en la posibilidad de esclarecimiento del hecho, pese al escepticismo que fue generando el paso del tiempo, sin que se tuviera novedades de importancia para la causa.
Pasaron más de cinco años y se logró la detención de la mujer y se siguen con las diligencias para tratar de esclarecer totalmente el resonante crimen.