Aunque el torneo se jugará en parte del territorio estadounidense, algunos necochenses que residen en California, Florida y Nueva York coincidieron en que el clima mundialista todavía está lejos de parecerse al que se respira en Argentina.
Mientras en Argentina la cuenta regresiva para el Mundial se vive en detalles como en vidrieras decoradas, ventas de camisetas en las calles y furor por las figuritas, la realidad en Estados Unidos parece ser bastante diferente. Así lo describieron tres necochenses que viven en distintas ciudades de uno de los países anfitriones del Mundial 2026 y que observan de cerca cómo se prepara una sociedad donde el fútbol crece, pero todavía compite con deportes históricamente dominantes como el fútbol americano, el básquet y el béisbol.
Los testimonios coincidieron en una misma idea: existe interés por la Copa del Mundo, pero aún no se percibe la euforia popular que caracteriza a los argentinos.
Lucrecia Schulze, radicada en Santa Bárbara, California, explicó que la diferencia cultural es evidente. "La verdad es que el Mundial acá se vive de una manera muy distinta a como lo vivimos en Argentina. Mientras que allá ya me imagino los puestitos vendiendo banderas, camisetas, gorros de todo tipo en cada esquina, acá no se siente ese entusiasmo”, dijo.
“Lo curioso es que Santa Bárbara está alojando a dos selecciones nacionales. Austria está entrenando en la Universidad de California Santa Bárbara y Qatar entrena en Westmont College. Y, aun así, no hay demasiado revuelo”, contó.
La necochense relató que apenas se observan algunas señales de la llegada del torneo: "Han colocado algunas banderas y carteles de bienvenida para Austria en una de las avenidas principales de la ciudad, pero más allá de eso, si uno no estuviera atento, casi no notaría que se viene un Mundial”.
Para ella, una de las razones es que el certamen se desarrolla en tres países distintos: “También creo que influye el hecho de que este Mundial esté repartido entre Estados Unidos, México y Canadá. Son países enormes y las sedes están separadas por miles de kilómetros. Da la sensación de que el evento está disperso en lugar de concentrado en un solo lugar”.
Otro aspecto que aparece como condicionante es el valor de las entradas: “Son extremadamente caras, por lo que para muchísima gente el Mundial será algo para seguir por televisión y no desde la cancha”.
Lugares distintos, miradas similares
En Miami, Pablo Nebot tuvo una percepción similar. A pesar de vivir en una de las ciudades sede del torneo, aseguró que todavía no se observa un ambiente mundialista marcado: "No hay mucho mundial. Es decir, no hay algo que haya en Argentina. No se ve en las calles, no se ve ese ambiente mundial como se esperaba o al menos yo esperaba porque Miami es sede y se juega acá”.
Y agregó: "Sí por ahí de la gente latina que lo está esperando, pero no veo clima de Mundial, la verdad que no. Pero también el costo de los tickets no ayuda porque las entradas están muy caras”.
Por ese motivo, descartó asistir a los encuentros de la fase inicial y mantiene una pequeña expectativa únicamente si la Selección Argentina avanza a instancias decisivas: “No iré a ningún partido. No sé qué pasará en octavos o en dieciseisavos porque creo que le toca Argentina acá en Miami si sale primero o segundo, así que ahí puede ser”.
Por su parte, Julián Roo, que lleva más de dos décadas viviendo en Nueva York, coincidió en que el Mundial todavía no demostró ser un furor, sostuvo que "existe un interés creciente impulsado por dos fenómenos: la histórica final entre Argentina y Francia en Qatar 2022 y la llegada de Lionel Messi a la Major League Soccer”
Y añadió: "Desde que Messi llegó al Inter Miami, ha generado una enorme atracción por el deporte. No dejo de sorprenderme al ver la cantidad de camisetas de Messi en todos lados. Es la camiseta más vendida de Estados Unidos”.
Según relató, el efecto también se ve reflejado en el precio de las entradas para los partidos de la liga local: "Antes de la llegada de Messi una entrada para ver a los equipos locales costaba entre 20 y 30 dólares. Hoy las más baratas no bajan de los 285 dólares”.
Además, expresó que “si existe un interés generalizado por el Mundial, aunque se expresa de una manera diferente a la que conocen los argentinos. Cuando vas a los supermercados ves mucha publicidad del Mundial y en todas estas cadenas multinacionales están vendiendo productos de FIFA World Cup 2026 en todos lados con licencia y se están vendiendo bien. Ahí te das cuenta de que hay interés en la compra de productos”.
Roo asoció ese fenómeno a la final de Qatar: “Lo que fue la final y lo que representó la final por cómo fue el partido generó que mucha gente dijera: quiero ver el próximo Mundial, generó una pasión que yo no veía. Fue impresionante”.
Respecto de la posibilidad de ver a Argentina en vivo, concordó con los demás entrevistados: "Las entradas se agotaron rápidamente y ahora hay todo un tema con las reventas y por ende con los valores”.
Por eso, indicó que seguirá el torneo por TV. "Parece que veremos el Mundial nuevamente en casa y lo tomo como cábala por ganar el Mundial en Qatar”.