El invierno volvió a poner en evidencia una realidad que desde hace tiempo preocupa a las organizaciones sociales y religiosas de Necochea y Quequén. Comedores, merenderos y grupos solidarios indicaron que la demanda de ayuda aumentó de manera sostenida durante los últimos meses, impulsada por la falta de trabajo, la pérdida del poder adquisitivo y las dificultades que atraviesan especialmente los sectores más vulnerables.
Aunque cada institución trabaja con modalidades diferentes, todas coinciden en señalar que cada vez son más las personas que solicitan alimentos, ropa de abrigo, frazadas, colchones o algún tipo de acompañamiento social.
Situación caótica
Desde Solidaridad en Marcha, Mónica Cepeda explicó que, si bien la entidad no funciona como comedor sino como centro de día para las primeras infancias, la cantidad de pedidos creció notablemente.
“La situación es muy caótica. Continuamente nos están pidiendo ayuda, no solamente en el espacio, sino muchísima gente de afuera que se contacta con nuestra página por alimentos, frazadas o colchones”, señaló.
La referente de la ONG agregó: “Hay una gran parte de la población muy vulnerable que siempre está pidiendo. Antes podíamos abordar a diferentes familias fuera de la institución, hoy no lo podemos hacer porque somos una institución pequeña”.
Mucha angustia
Cepeda reconoció además el desgaste emocional que genera no poder responder a todas las necesidades: "Últimamente te causa mucha angustia y mucha frustración no poder seguir extendiendo aún más la mano y tener que decir que no se puede”, expresó.
La institución sostiene sus actividades principalmente gracias al aporte de la Fundación Marolio, algunos voluntarios y colaboraciones de vecinos. Pese a las dificultades, continúa desarrollando propuestas destinadas a las primeras infancias y sus familias: "Esto nos atraviesa a todos. Ya no es solamente la gente que no tiene trabajo; también les pasa a personas que trabajan y no llegan a fin de mes”, sostuvo.
Más personas en situación de calle
La problemática también es observada por quienes trabajan diariamente con personas en situación de calle. Alejandro Martínez, párroco de la Medalla Milagrosa, explicó que el invierno profundiza un escenario que ya se venía generando por la falta de empleo y la vulnerabilidad social.
“Nos vamos dando cuenta de que la situación se agrava más en invierno. Esto era previsto por la falta de trabajo”, afirmó.
Según describió, muchas de las personas que anteriormente permanecían concentradas en determinados sectores de la ciudad hoy se encuentran dispersas en distintos puntos: "Frente al Casino estaban alojados y se fueron desparramando hacia otros lugares. Algunos están por el puente Ezcurra, otros en huecos de edificios y otros directamente vagando por las calles”, indicó.
En este contexto, explicó que debieron incrementar tanto la cantidad de viandas como los espacios disponibles para pasar la noche: "Aumentaron las viandas y también la necesidad de un lugar para dormir. No tenemos algo oficial donde se pueda cobijar a estas personas”, remarcó.
Donaciones
Martínez destacó que la asistencia se sostiene gracias a donaciones de particulares, comercios, aportes de Cáritas y algunos recursos provinciales, aunque reconoció que eso "no siempre permite ofrecer una alimentación variada porque muchas veces nos faltan proteínas en las comidas que preparamos".
A quienes quieran colaborar, en la parroquia están precisando mayoritariamente abrigos para hombre, medias y frazadas. "También son bienvenidos quienes quieran venir a conocer el comedor que se encuentra en la calle 61 al 865", señaló el párroco.
La Noche de Caridad en la Parroquia de Lourdes
En la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, el padre Pablo Boldrini describió una realidad similar. A través de Cáritas se entregan bolsones alimentarios mensuales a cerca de 90 familias, pero además se desarrolla el programa conocido como “La Noche de la Caridad”.
La iniciativa consiste en llevar comida caliente directamente a los hogares de quienes atraviesan situaciones de necesidad. "No es que ellos vengan a un comedor. La idea es que nosotros vayamos a su encuentro, como nos pide el Papa Francisco”, explicó.
Asistencia
Actualmente el servicio funciona dos veces por semana y alcanza a más de 70 personas. "Estamos asistiendo a más de 70 personas llevándoles un plato de comida caliente a la noche a sus casas”, detalló.
El sacerdote subrayó que todo el trabajo se sostiene exclusivamente con la colaboración de la comunidad. "Ni el Estado ni la Municipalidad nos subsidian nada. Todo se hace con el esfuerzo de la comunidad, que aporta alimentos y tiempo para cocinar y repartir”, señaló.
Respecto de la situación social actual, fue contundente. "es terrible. Cada vez se suma más gente que viene a pedir ropa, alimentos o asistencia. Donde más se nota es entre los jubilados y los adultos mayores”, afirmó.
Un año especialmente difícil
Otra de las entidades históricas que observa con preocupación el escenario actual es el Comedor Mateo, fundado hace 26 años. Su referente, “Negri” Roldán, aseguró que atraviesan uno de los momentos más complejos desde su creación. "Este año es el peor año de nuestro Mateo en cuanto a conseguir mercadería”, resumió.
El espacio, que en sus comienzos llegó a brindar comida a más de 180 personas, actualmente entrega mercadería, ropa, calzado, elementos para el hogar y distintos tipos de ayuda social a familias previamente relevadas por los voluntarios.
Capacitaciones
Roldán explicó que los tradicionales baratillos solidarios, una de las principales fuentes de ingresos de la institución, tuvieron una recaudación mucho menor a la esperada: "El último baratillo fue muy flojo. Alcanzó para pagar las cuentas y nada más”, lamentó.
Además de la asistencia alimentaria y material, el Comedor Mateo desarrolla capacitaciones laborales junto al Instituto 401, con cursos de costura, paisajismo, parques y jardines y otras propuestas orientadas a mejorar las oportunidades de inserción laboral.
Quienes quieran colaborar con la institución del barrio Aguas Corrientes, pueden comunicarse al teléfono 2262-304616.