Al concluir el rodaje de una franquicia cinematográfica de gran escala tras largos años de trabajo, resulta frecuente que el elenco conserve piezas de utilería emblemáticas. En una producción de la magnitud de la saga de Harry Potter, espacio donde se confeccionaron más de tres mil varitas de atrezzo, los protagonistas no dudaron en atesorar valiosos elementos del set de filmación.
En el caso de Emma Watson, quien encarnó a Hermione Granger a lo largo de la historia, las piezas seleccionadas reflejaron la misma meticulosidad que caracterizaba a su rol en la pantalla. Durante una entrevista con Collider, la intérprete reveló los objetos que solicitó a la producción: "Pedí permiso para quedarme con el Giratiempo de Hermione de la tercera película, la capa y la varita".
Al detallar los ítems que preservó de su paso por los estudios, la actriz concluyó: "Esas son las tres cosas que me llevé conmigo".
Del mismo modo en que Watson emuló el espíritu de su personaje al elegir sus recuerdos, sus compañeros de elenco actuaron en consonancia con los rasgos de sus roles. Rupert Grint admitió haber sustraído de la escenografía, sin autorización previa, el número 4 metálico correspondiente a la vivienda de la calle Privet Drive, una travesura propia del estilo desenfadado de Ron Weasley.
Por su parte, Daniel Radcliffe conservó elementos de utilería singulares que halló tiempo después en la propiedad de su familia. El actor reconoció haber encontrado en el ático de sus padres el brazo sintético de goma utilizado durante el rodaje de "Harry Potter y la cámara secreta" —empleado en la escena en que el profesor Gilderoy Lockhart le remueve los huesos a Harry Potter— junto a una escultura con el molde de su rostro tomado a los 11 años, cuya apariencia se asemeja a una máscara mortuoria.
La similitud entre la ficción y la realidad no se limitó únicamente a los objetos rescatados del set. Durante las grabaciones de "Harry Potter y el prisionero de Azkaban", el cineasta Alfonso Cuarón solicitó a los tres jóvenes un ensayo descriptivo sobre sus respectivos personajes.
Fiel al perfil académico de Hermione Granger, Emma Watson presentó un texto de más de 16 páginas de extensión. En contraposición, Daniel Radcliffe redactó apenas una carilla, mientras que Rupert Grint omitió entregar la tarea asignada, emulando de forma involuntaria el comportamiento habitual de Harry Potter y Ron Weasley ante los deberes escolares.