El talento y el olfato goleador de Benjamín Sagüés Barreiro no son novedad para los futboleros de Necochea. Surgido de la cantera del Club Villa del Parque, el joven atacante fue escalando a base de gritos sagrados en cada una de las divisiones inferiores del fútbol argentino. Su potencia y capacidad de definición lo llevaron a consolidarse en Estudiantes de La Plata, donde actualmente destaca como goleador de la Reserva, posicionándose como una de las máximas promesas formadas en nuestra ciudad.
Sin embargo, detrás de su impecable presente deportivo hay episodios que demuestran de qué está hecha su templanza y su pasión indomable por la pelota.
La historia ocurrió hace algunos años, pero no había trascendido hasta una nota que realizó con la cuenta de la proyeccionlpf.
Benjamín debía viajar desde Necochea hacia la Capital Federal para afrontar un compromiso decisivo del torneo Metro frente a River Plate. La jornada atmosférica era implacable: un temporal de lluvia copiosa cubría el trazado vial, obligando a transitar con extrema precaución.
En el vehículo viajaban Benjamín junto a su mamá y su papá. Pese a la prudencia al conducir, el automóvil sufrió el temido fenómeno de aquaplaning: perdió adherencia, comenzó a derrapar sobre la cinta asfáltica descontroladamente y se desvió directo hacia la banquina. En cuestión de segundos, el coche dio varias vueltas de campana hasta quedar tumbado en medio de la densa vegetación de los pastizales.
"Quedamos en el medio de los pastizales, no se veía ni el auto. Tratamos de salir, desabrocharnos y ver si estábamos todos bien", rememoró el delantero sobre los dramáticos instantes posteriores al impacto. Afortunadamente, la estructura del habitáculo resistió y la familia resultó ilesa.
Mientras cualquier persona estaría asimilando el shock de haber sobrevivido a semejante accidente, la cabeza del pibe de Villa del Parque funcionaba a otra velocidad. Apenas logró salir del auto volcado y comprobar que sus padres estaban a salvo, su único pensamiento estuvo en la cancha.
Con la adrenalina a flor de piel, Benjamín miró a su padre y le lanzó una pregunta insólita dada la gravedad de la situación: "Che, papá, el partido, ¿cómo hago? Vamos".
La determinación del delantero movilizó a la familia. Un tío con residencia en Buenos Aires acudió de urgencia al lugar del accidente para rescatarlo y trasladarlo velozmente hasta el predio deportivo donde su categoría estaba a punto de salir a la cancha.
La llegada de Sagüés Barreiro al predio fue digna de una película. El cuerpo técnico y sus compañeros de equipo ya estaban al tanto del siniestro vial y no esperaban volver a verlo por ese día.
"Llegué al predio y se ve que a los chicos les habían dicho. Me miraban todos: '¿Qué hacés acá?', me decían". El necochense ingresó al vestuario luciendo las secuelas físicas del vuelco: marcas de la fricción, raspones por el cuerpo y un prominente chichón en la cabeza.
Pese a los golpes visiblemente marcados, cuando el director técnico le preguntó si realmente estaba en condiciones físicas y anímicas de competir, Benjamín no dudó un segundo y confirmó su presencia en el campo.
El desenlace no pudo haber sido más poético. En un trámite disputado, la pelota buscó al artillero necochense en el área rival y, desafiando el dolor de las contusiones y el impacto reciente en su cabeza, Sagüés Barreiro saltó y convirtió un golazo de cabeza contra River Plate. Una obra cumbre de coraje y perseverancia que sintetiza la personalidad del joven que hoy hace ilusionar a todo el pueblo albirrojo y llena de orgullo a Necochea.