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La denuncia de Valentín Yankelevich sobre su padre abrió un fuerte debate sobre el maltrato infantil - 2262

ESPECTáCULOS | 14 OCT 2026

La denuncia de Valentín Yankelevich sobre su padre abrió un fuerte debate sobre el maltrato infantil

El hijo de Romina Yan relató los episodios de violencia física y psicológica que, según su testimonio, sufrió durante su infancia. Su historia generó repercusiones y reavivó la discusión sobre la violencia dentro del ámbito familiar, las dificultades para detectar estas situaciones y la importancia de escuchar y proteger a los niños




El testimonio de Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan y nieto de los reconocidos productores Cris Morena y Gustavo Yankelevich, generó un fuerte debate sobre el maltrato infantil y la violencia intrafamiliar. El joven relató las situaciones que, según denunció, atravesó durante su infancia por parte de su padre, Darío Giordano, y volvió a poner en discusión una problemática que muchas veces permanece oculta dentro de los hogares.

Valentín, de 23 años, contó que los episodios de violencia comenzaron cuando era chico, después de la muerte de su madre, ocurrida en septiembre de 2010. Según su relato, tanto él como su hermano Franco sufrieron agresiones físicas y psicológicas, además de situaciones de encierro y privaciones de comida.

El joven también habló del impacto emocional que esas experiencias tuvieron en su vida y recordó que llegó a atravesar momentos de profunda angustia. Sus declaraciones provocaron repercusiones y abrieron interrogantes sobre las dificultades que enfrentan los niños cuando las personas que deberían cuidarlos son señaladas como responsables de situaciones de violencia.

El caso también generó discusiones sobre el rol de los adultos del entorno familiar, la intervención de la Justicia y la necesidad de contar con mecanismos eficaces para escuchar a los chicos y garantizar su protección.

Una historia familiar que llegó a la Justicia

En su testimonio, Valentín destacó el acompañamiento de su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, quien tuvo un papel importante en el proceso que permitió que él y su hermano encontraran un entorno de contención.

Según el relato del joven, su familia comenzó a advertir que algo no estaba bien y avanzó con distintas intervenciones para proteger a los chicos. El proceso incluyó actuaciones judiciales y declaraciones en Cámara Gesell, un procedimiento destinado a escuchar a niños y adolescentes en condiciones adecuadas.

Gustavo Yankelevich también se expresó públicamente sobre lo ocurrido y respaldó el testimonio de sus nietos. Por su parte, Darío Giordano negó las acusaciones y cuestionó la exposición pública del conflicto familiar.

De acuerdo con declaraciones difundidas anteriormente, la causa penal concluyó con el sobreseimiento de Giordano en 2018. Por eso, resulta importante distinguir entre los hechos denunciados por Valentín, su testimonio sobre las experiencias vividas y las resoluciones adoptadas en el ámbito judicial.

El debate sobre la violencia contra los niños

La repercusión del caso volvió a poner el foco en una pregunta central: ¿cómo identificar las señales de maltrato infantil cuando los chicos no se animan a hablar o no encuentran a quién recurrir?

Los especialistas advierten que la violencia contra niños y adolescentes no siempre deja marcas físicas visibles. En muchos casos, puede manifestarse a través de cambios de comportamiento, aislamiento, dificultades para relacionarse, alteraciones en el sueño o la alimentación y un temor persistente hacia determinados adultos.

También puede ocurrir que los chicos tengan dificultades para contar lo que les sucede por miedo a las consecuencias, por dependencia emocional o porque creen que nadie les va a creer.

Por ese motivo, el entorno familiar, la escuela y otros espacios de socialización cumplen un papel fundamental en la detección temprana. Escuchar sin juzgar, evitar minimizar lo que cuentan y recurrir a profesionales capacitados son pasos esenciales para abordar estas situaciones.

Otro de los puntos que generó discusión es la manera en que se reciben las denuncias de violencia infantil. Mientras algunos ponen el acento en la necesidad de actuar rápidamente ante cualquier señal de riesgo, también se destaca la importancia de que las investigaciones se desarrollen con rigor, respetando los derechos de todas las personas involucradas y priorizando la protección de los menores.

Una problemática que atraviesa a toda la sociedad

El maltrato infantil no distingue necesariamente entre sectores sociales ni depende de que una familia tenga mayor o menor exposición pública. Sin embargo, cuando una historia de estas características involucra a figuras conocidas, adquiere una repercusión que puede contribuir a visibilizar situaciones similares que permanecen silenciadas.

En la Argentina, los datos sobre violencia en la crianza reflejan la magnitud del problema y la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, acompañamiento y protección de derechos.

La legislación nacional establece que los niños y adolescentes tienen derecho a vivir sin violencia y contempla mecanismos para denunciar situaciones que vulneren su integridad física o emocional.

En ese marco, el caso de Valentín volvió a impulsar una discusión que excede el conflicto de una familia: cómo garantizar que los chicos puedan hablar, que sus relatos sean escuchados de manera responsable y que las instituciones intervengan para protegerlos.

La historia también dejó en evidencia la importancia de contar con adultos de confianza capaces de advertir las señales de sufrimiento y ofrecer una salida. Porque detrás de cada denuncia de maltrato infantil hay una situación que requiere atención, sensibilidad y respuestas concretas.