Se tensó el clima en el Colegio de Abogados de Necochea tras conocerse un acta oficial que dejó al descubierto una maniobra que generó fuerte ruido interno: el intento de trasladar identidad partidaria a una elección que, por norma, debería ser estrictamente profesional.
Según el acta de la sesión del 27 de abril, la lista “Agrupación Púrpura” presentó un logo similar al del espacio político La Libertad Avanza y pidió formalmente utilizar el color violeta como identificación dentro de la contienda.
El planteo no quedó ahí. En la documentación presentada por sus apoderados, la agrupación incluso detalló la paleta específica —púrpura (#841E74)— lo que fue interpretado dentro del Colegio como un intento directo de instalar una estética asociada a un partido político nacional.
La reacción del Consejo Directivo fue inmediata. Recordaron que existe una decisión histórica de no asignar colores a las listas justamente para evitar confusiones o identificaciones partidarias. Esa postura fue ratificada y el pedido quedó rechazado.
El episodio encendió el debate hacia adentro de la institución. Para varios matriculados, no se trata de un detalle menor ni de una cuestión estética, sino de un avance de la lógica política sobre un ámbito que debería mantenerse independiente.
El dato, además, no aparece aislado. En paralelo a la “Agrupación Púrpura” se presentó otra lista vinculada al mismo sector, mientras que desde la vereda opuesta se armó una alternativa distinta, anticipando una elección con alto nivel de tensión.
Con el acta ya incorporada al expediente, el Colegio de Abogados dejó una señal clara: no permitirá la utilización de símbolos ni referencias partidarias en su proceso electoral.
La discusión de fondo, sin embargo, sigue abierta: hasta qué punto la política partidaria puede —o debe— influir en instituciones profesionales que históricamente buscaron mantenerse al margen.