El entendimiento, que fue rubricado entre el Ejecutivo y el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), contempla una mejora salarial para docentes y no docentes, una actualización de las partidas para gastos de funcionamiento, un incremento en las becas estudiantiles y nuevos fondos para los hospitales universitarios. El objetivo es comenzar a normalizar el financiamiento de las casas de estudio después de casi tres años de tensión permanente.
De acuerdo con los términos acordados, se otorgará una recomposición salarial cercana al 24,3%, distribuida en un aumento del 21,33% para junio y otro 3% en octubre. A esto se sumará una actualización del 20% para los gastos de funcionamiento, un incremento del 50% en las becas Manuel Belgrano y una partida extraordinaria de 50.000 millones de pesos para los hospitales universitarios, que se agregará a los fondos ya previstos para esos centros de salud.
El acuerdo llega después de un largo enfrentamiento que incluyó dos multitudinarias marchas federales universitarias, paros docentes, clases públicas y una batalla judicial por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. Durante todo ese período, rectores, docentes y estudiantes denunciaron un fuerte deterioro presupuestario y una pérdida del poder adquisitivo de los salarios frente a la inflación.
Uno de los puntos que más trabó las conversaciones fue el reclamo del Gobierno para que las universidades desistieran de la demanda judicial presentada ante la Corte Suprema. El Ejecutivo buscaba cerrar el frente legal junto con el acuerdo económico, pero las autoridades universitarias se mantuvieron firmes y rechazaron retirar la acción, al considerar que es una herramienta clave para garantizar el cumplimiento de la ley aprobada por el Congreso. Finalmente, ambas partes encontraron una fórmula que les permitió avanzar sin que el CIN abandonara su reclamo.
Las negociaciones fueron encabezadas por el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, en representación del Gobierno, mientras que por el lado de las universidades participaron el presidente del CIN y rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci, y el vicepresidente del organismo, Anselmo Torres, rector de la Universidad Nacional de Río Negro.
Si bien el acuerdo fue recibido como una señal positiva y un paso importante para reducir la conflictividad, desde el ámbito universitario aclararon que el entendimiento no implica el cierre definitivo del reclamo. Los rectores sostienen que seguirán defendiendo la plena vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario y monitorearán que los compromisos asumidos por el Ejecutivo se traduzcan en transferencias efectivas de recursos.

De esta manera, el Gobierno logra encauzar una negociación que amenazaba con profundizar el conflicto social y educativo, mientras las universidades consiguen una mejora presupuestaria que les permitirá afrontar el segundo semestre con un escenario menos incierto. No obstante, el debate sobre el financiamiento de la educación superior pública y el rol del Estado en su sostenimiento promete seguir ocupando un lugar central en la agenda política.