martes 09 de agosto de 2022 - Edición Nº1343

Necochea | 1 ago 2022

"Es el nunca terminar"

Mientras Nación anuncia acuerdos, en Necochea ya piensan en un pan de 400 pesos

Luego de una reunión con los actores de la cadena productiva, se habían especulado con que el kilo del alimento básico no supere los 340 pesos en todo el país. Panaderos locales aseguran que es imposible imponer esos valores porque la harina no llega con los subsidios que promociona el Gobierno.


Sobre mediados de la semana pasada, el Gobierno nacional anunció que, tras un acuerdo con las cámaras del sector panadero, iban a garantizar el abastecimiento del pan “a precios razonables”, además de acciones para potenciar el funcionamiento del fideicomiso del trigo con la incorporación de más molinos.

Finalizada la reunión con los actores de la cadena productiva, que fue encabezada por el secretario de Comercio Interior, Martín Pollera, el titular del Centro de Panaderos “27 de Abril” de Avellaneda, Gastón Mora, declaró a Télam que no iba a avalar “bajo ningún punto de vista el pan a $400”.

“Nos pusimos de acuerdo en un pan de $320 o $340, pero sabemos que hay que generar herramientas de fiscalización para que en muchas panaderías que hoy están recibiendo harina subsidiada no sean pícaros”, manifestó.

El problema en Necochea, como en muchas de las ciudades del interior del país, es que los molinos que forman parte del fideicomiso no distribuyen el producto directamente en esta región. “Nosotros no tenemos acceso, Hasta donde entiendo hay una distribuidora que compra y vende esa harina, pero no al precio que establece la ley, sino a un punto intermedio porque suma la reventa y, en definitiva, queda al mismo precio que comprándola en cualquier otro lado”, explicó Gastón González, propietario de la cadena de panaderías y confiterías “La Paz”.

Sobre el valor del pan en mostrador, que ya ha venido sufriendo aumentos en los últimos meses, “es muy complicado imponer ese precio de 340” porque “la bolsa de 25 kilos de harina cuesta hoy entre 2200 y 2500 pesos, y para tener ese precio tendrías que estar comprándola a un precio final de 1600”, sintetizó el comerciante local, adelantando que, en el transcurso de esta semana, según si los molinos mueven o no los valores, “el kilo de pan puede llegar a los 400 pesos”.

 

La punta del iceberg

Los actores del sector panaderil ven esta maniobra del Gobierno como un intento demagógico de abordar una problemática que es mucho más profunda y difícil de afrontar, y que requiere de medidas serias y de fondo. 

  “La harina no es el único problema que tenemos,         sino los demás productos. Por ejemplo: hace 20         días una bolsa de azúcar de 50 kilos valía 4000         pesos y hoy vale 7800 pesos, los aumentos no           son de 1 o 2 puntos, son de casi el 100%”,                 aseguró González.

   A lo que agregó: “El resto de la materia prima             subió entre un 30 y un 40 por ciento la semana           pasada: el dulce de leche, las margarinas, el coco,     ni hablar los frutos secos o el fiambre, que es             impresionante lo que aumentó”.

   Entonces, si bien la suba del pan no golpea tanto       en los bolsillos de los consumidores, “la gran             mayoría de nuestros productos se hacen con             azúcar, y ese precio, lamentablemente, hay que         trasladarlo al mostrador”; así como “la cuestión de     las tarifas, cuando un monotributista de categorías     medias o altas ya no va a poder acceder a los           beneficios de los subsidios y ya se habla de               aumentos de hasta un 300%”.

   “Es el nunca terminar”, asintió con desazón el             empresario, recordando que, además de los               precios de la materia prima, “los alquileres se actualizan cada 6 meses, algunos bajo la nueva ley que es monstruosa, hay que ir actualizando los sueldos del personal porque quedan desfasados y perdidos con la inflación”. Además, “están los costos fijos: tasas, impuestos, cargas patronales, obras sociales, ART, rotura de vehículos, mantenimiento de maquinarias, heladeras, inmuebles”.

El problema de la inflación es en especial problemático para quienes elaboran mercadería con una fecha de caducidad muy reducida en el tiempo. “A diferencia de otros rubros, como el de la ropa, los que hacemos productos que hay que tirar en caso de que no se vendan tenemos una pérdida mayor”, tal el caso de las confiterías, los restaurantes o las rotiserías, por mencionar algunos.

Sin mostrar demasiado optimismo, y muy preocupado por la actualidad y el devenir de la economía nacional, que sin dudas seguirá impactando en los bolsillos de los argentinos, el dueño de las panaderías “La Paz” aseguró: “Ojalá que me equivoque, pero creo que estamos cerquita de una hiperinflación”.

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