lunes 28 de noviembre de 2022 - Edición Nº1454

Mundo | 16 nov 2022

Artemis I

Y al fin un día, la primera misión no tripulada de la NASA partió hacia la Luna

Artemis I despegó con un megacohete y la nave Orion para afrontar una misión de seis semanas alrededor del satélite natural terrestre y terminar probando un escudo térmico para cruzar la atmósfera a temperaturas la mitad de calientes que la superficie del Sol.


Después de dos intentos fallidos que pusieron a la misión en jaque por el vencimiento de alguno de sus componenetes, sumergido en una gigantesca bola de fuego, el cohete SLS de la NASA -el más potente del mundo según la agencia- despegó este miércoles desde La Florida, y en medio de un ruido ensordecedor, con rumbo a la Luna.

Finalmente, el bólido se elevó de la plataforma del Centro Espacial Kennedy a las 1.47 (hora local) tras múltiples cancelaciones de último momento hace algunos meses, primero, por problemas técnicos y, luego, por la aparición de huracanes que retrasaron el lanzamiento.

Según informaron desde la NASA, a la misión que durará unos 25 días le esperan varias etapas delicadas. Cincuenta años después de la última Apolo, este vuelo de prueba no tripulado, que sobrevolará la Luna sin aterrizar en su superficie, busca confirmar si el vehículo es seguro para llevar a futuros pasajeros.

 

 

Pero la importnacia de este lanzamiento es aún mayor, porque marca el comienzo del programa Artemis, que quiere enviar a la primera mujer y a la primera persona negra a la Luna, y con el objetivo final de establecer allí una presencia humana duradera, como preparación para un futuro viaje a Marte.

 

"Este cohete ha costado mucho sudor y lágrimas. Pero nos permitirá volar a la Luna y volver durante décadas".

 Bill Nelson, jefe de la NASA.

 

Al igual que en los dos anteriores intentos fallidos de despegue del pasado verano boreal, la agencia espacial norteamericana tuvo dificultades para llenar el cohete con combustible criogénico (más de 2,7 millones de litros de hidrógeno y oxígeno líquidos) y por la tarde se detectó una fuga altamente inflamable en la base del cohete, lo que obligó a enviar a un equipo de técnicos a la plataforma de lanzamiento para repararla.

El primer intento de despegue hace unos meses se canceló en el último momento por un sensor defectuoso, y el segundo por una fuga de hidrógeno. Tras estos problemas técnicos, dos huracanes -Ian y luego Nicole- obligaron a aplazar el despegue varias semanas.

Este miércoles, inmediatamente después del ruido, los equipos del centro de control de Houston (Texas) tomaron el relevo. Al cabo de dos minutos, ambos propulsores volvieron a caer al Atlántico. Tras ocho minutos se separó el piso principal y, a continuación, aproximadamente una hora y media después, un último impulso de la etapa superior puso a la cápsula Orión en camino hacia la Luna, a la que llegará en pocos días.

Una vez allí, se situará en una órbita lejana durante aproximadamente una semana, aventurándose hasta 64.000 kilómetros por detrás del satélite, cifra récord para una cápsula habitable. Por último, Orión iniciará su regreso a la Tierra, probando su escudo térmico, el más grande jamás construido. Al cruzar la atmósfera tendrá que soportar temperaturas la mitad de calientes que la superficie del Sol.

 

 

 

 

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